10 DE OCTUBRE DE 1868: Cincel de la Historia de Cuba.

Autores: MSc. Wilfredo Carbonell Limonta

               Dr.C. Silvia Miriam Morgan Scott.

Como vibró hace 150 años la campana del entonces ingenio La Demajagua ante el llamado cespediano a  su dote de esclavos, vibra hoy el corazón de cada cubano al recordar el nacimiento de nuestra gesta independentista. Ciudadanos, así los llamó aquella mañana para que desde ahí comprendieran que todos eran iguales.

Junto a Céspedes y respondiendo a su llamado, estuvieron también Bartolomé Masó y su hermano Isaías, Manuel de Jesús Calvar, Donato Mármol y sus tropas, que pasaban de los 500 hombres.

Como dijera la periodista Lianet Suárez Sánchez, “…lo ocurrido aquel 10 de octubre, es uno de los actos sublimes en nuestros anales y no puede sintetizarse en palabras tales como alzamiento, liberación o inicio de las gestas revolucionarias”, lo acaecido ese día trasciende  cualquier gesto de altruismo y valor.

Decir Demajagua, nos dice el historiador Aldo Tamayo Naranjo, es pensar en el comienzo de las luchas por la independencia cubana y es continuidad de la rebelión sudamericana por la libertad que encabezaron Simón Bolívar, San Martín y otros desde 1810, donde Cuba, el último eslabón de esa cadena de pueblos en lucha, vino a demostrar que no era un ente aislado.

Aquel amanecer, que podía haber pasado inadvertido, se llenó de gloria al ser protagonista de momentos cruciales para la historia de Cuba: Céspedes reúne a sus esclavos, les da la libertad, los convida a unirse a la lucha que comenzaría de inmediato, creando la primera compañía de zapadores del Ejército Libertador; se juró por primera vez la bandera tricolor y los allí presentes dieron su palabra de honor de defenderla hasta el último aliento; Céspedes dijo a los allí presentes: ”…y por mi parte me levantaré de la tumba, si tengo la suerte de sucumbir antes que ustedes, a recordarles esos deberes patrios”.

En esos mismos momentos se dio lectura al Manifiesto de la Junta Revolucionaria, conocido como Manifiesto del 10 de Octubre, que se convirtió en  la primera declaración de independencia de Cuba.

Se levantó Cuba el 10 de octubre de 1868 con la única clase de cubanos, que es esa, la de los que aman a su tierra y saben quererla como es. Pudo haber sido, como estaba previsto, el día 14, pero una delación hizo que se adelantara la fecha.

Céspedes y el 10 de octubre son claves en la historia de Cuba. Antes de esa fecha no existía tradición de movimientos independentistas cubanos, aunque sí de pensamiento independentista. Desde el precursor, el Padre Félix Varela se pueden encontrar expresiones de ese sentimiento; desde la década de 1820 existían concepciones de separase de la metrópoli con vínculos a los movimientos independentistas de América Latina, pero la idea de que se puede articular un movimiento multisectorial nacional sí arranca con Céspedes en 1868, quien comprende que ya está cuajando una toma de conciencia, un patriotismo y un nacionalismo.

Se convierte así en el hombre que logra llevar a cabo e impulsa esta idea, a pesar de que no están todas las condiciones ideales para levantarse en armas.

El 10 de octubre de 1868 el volcán patriótico de los criollos de esta tierra no aguantó más su ebullición y lanzó, desde sus entrañas la lava hirviente que paulatinamente se fue expandiendo por toda la isla y levantó en pie de guerra a los hijos de esta tierra, decididos a ser, definitivamente, cubanos, libres y soberanos, dueños de su destino y despojados de las cadenas de la metrópoli española. Y le siguió a la Demajagua el grito de Yara, la toma de Bayamo, el Himno de Bayamo, devenido en Nacional, el incendio de Bayamo, el levantamiento del Camagüey y de Las Villas, la necesaria Asamblea de Guáimaro,  tantos y tantos momentos de esa guerra que se extendió por 10 años.

Porque somos herederos de las enseñanzas del Apóstol de la independencia de Cuba, José Martí Pérez, de que “Honrar honra”, honramos a quienes nos enseñaron a amar a la Patria y que nos demostraron que solo con la Unidad se puede mantener cualquier obra humana.

Solo la Unidad, la Patria y la Revolución son capaces de convocar a tantos hombres y mujeres, de diferente origen, de polícroma piel, a reunirse, como hermanos, para homenajear a aquellos grandes guerreros, a aquellos gigantes con alma de fuego que fueron esculpiendo en la dura muralla del colonialismo la aspiración de la independencia, los que en sacrosanto derroche de amor y de lealtad, rasgaron el manto de la opresión, movieron la fragua de la rebeldía, golpearon el yunque de la heroicidad y rubricaron con sus corazones el rojo holocausto por la libertad.

Gracias hombres del 10 de Octubre, los cubanos de hoy, 150 años después, nos cobijamos con el sagrado manto de su llamado a la lucha y a la unión, le expresamos nuestro respeto y somos partícipes, de su eterna presencia en su siempre ingenio Demajagua.

Gracias Demajagua, tus ruinas son los cimientos indestructibles que sostienen y sostendrán a nuestra soberanía; tu ejemplo aglutinador será siempre fuente de inspiración para fortalecer nuestra cadena de éxitos y nos hará estar cada vez más unidos.

Hay fechas que cincelan la historia de los pueblos. Sin dudas, para el pueblo de Cuba 10 de octubre de 1868 es una de ellas.

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